El fin de la sesión es tu forma de ganar: tu tiempo es más importante que mi necesidad. Me encabrona mi necesidad de ti, y, sobre todo, que tú no necesites de mí. Que yo patéticamente te llame a las 2 de la mañana esperando me contestes, sólo para confirmar, en efecto, que no, no contestas, que no estás ahí. Que tu "aquí estamos" es un cliché.
¿Qué espero de ti? ¿Por qué estoy tan enojado? Siento una ira que me consume. Ahora también te siento tan limitado. Tu interés por mí, por más sincero que sea, no me saca de mi miseria. Me enoja mucho que el trabajo sea tan arduo, que al final soy yo quien pone orden. Que este trabajo no está excento de dolor y de errores, y que yo te pago para ir a sufrir también.
Me encabrono porque sé que es demasiada mi necesidad de ti y que, al mismo tiempo, no puedo evitarlo. Me encabrona saber que dependo de ti y que pienso que no debería ser así. Me encabrona el marco de sesión, que hace que yo no tenga el control.
No hay comentarios:
Publicar un comentario