En este momento me siento mal. Pienso que, ya que en efecto hay una fuerte parte de mí que es muy controladora, entonces todo yo soy controlador. Siento una contaminación terrible que hace que hasta el acto más "inocente", resulte teñido de segundas intenciones, de otros significados, y que al final, yo soy otro. Hay algo del otro que me resulta muy amenazante, porque justo en el espacio entre yo y otro, que es donde puede surgir la incomprensión, puede hacer que el otro no me entienda. Puede ser que el otro no me entienda y me juzgue, y que además, me juzgue para mal. Es esto lo que me hace buscar constantemente controlar a los demás: no me interesa controlar las acciones del otro, no, sino la imagen que el otro tiene de mí, porque es ahí donde pienso que está mi verdadero yo. En otras palabras, no busco controlar su cuerpo sino su alma, porque ahí es donde vivo yo. Si lo que yo pienso que el otro piensa de mí está de acuerdo con lo que quiero que piense de mí, entonces no hay problema. Pero si yo sospecho que hay una diferencia y que ésta además me deja "mal parado", entonces me enfurezco, me siento humillado.
Tengo mucho miedo a ser humillado. Sobre todo, porque siento que hay una parte de eso que me merezco, una parte de mí que debe ser castigada. Si la gente me rechaza o no me quiere, o me abandona, es porque en realidad hay razón para ello. Tal vez la imagen buena que pueda yo tener de mí es sólo una fantasía que queda aplastada ante la realidad de la mierda que soy; que mis shortcomings son tales y en puntos tan importantes, que resultan más que suficientes para que me abandonen.
Quiero que me necesiten. Que de alguna manera haya una dependencia hacia mí, porque siento que el lazo que el amor libre resulta tan efímero y endeble que se puede romper en cualquier momento. He vivido eso. El amor resulta poco y rara vez desinteresado. Por lo menos así, dependiendo de mí, puedo tener a alguien. Pero, cuando me encuentro yo dependiendo de alguien, me da mucho miedo porque sólo me van a utilizar. Que sólo valgo en cuanto objeto que llena un vacío, que cumple una función. Pero que por mí, por mí mí, no valgo nada, que soy completamente reemplazable.
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